Personas y no autómatas que cumplen su tarea sin poner al servicio del trabajo su propia riqueza de conocimientos y de sensibilidad. Es el pensamiento que recorre el discurso del Papa que hoy, 30 de marzo, ha recibido en audiencia en la Sala de los Papas, en el Vaticano, a la fundación Ausilia, una entidad filantrópica que se ocupa principalmente del apoyo a los jóvenes, educación, becas, proyectos de desarrollo social. Características que el Pontífice aprecia.
Invertir no en objetos, sino en la persona, en sus habilidades y competencias representa un punto fuerte de vuestra obra.
No instrumentos ni engranajes
Recordando el inicio de la Semana Santa, “tiempo providencial – afirma el Papa – para nuestro seguimiento del Señor Jesús, crucificado, muerto y resucitado por nosotros”, León se detiene en la ayuda que la fundación ofrece a los chicos, en particular en la formación y en la inserción en el ámbito laboral.
Son precisamente los jóvenes quienes se convierten en protagonistas de su futuro, sin ser considerados instrumentos funcionales a la organización de una empresa o engranajes útiles para el éxito comercial.

Buenos frutos
Antes de la bendición final, León ofrece su aliento para “perseverar en las iniciativas” que han sido promovidas.
Precisamente en el presente clima de incertidumbre, el círculo virtuoso de conocimiento y colaboración que promovéis dará ciertamente buenos frutos.

Crédito de la nota: Vatican News.

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