Un Papa «jefe de obra», con la bolsa llena del Evangelio, mientras dirige a un equipo de niños de diferentes edades y rasgos, que, ladrillo a ladrillo, en las escaleras, trepando o subidos unos sobre otros, levantan un muro. El único muro necesario hoy: ¡el de la «paz»! Es un mensaje contundente, entre líneas sencillas y colores vivos, el que emana del regalo que los niños ingresados en el hospital pediátrico Bambino Gesù han realizado para el Papa León XIV, con motivo de su viaje apostólico a África. Se trata de un dibujo con el que los pequeños pacientes quieren asegurar su apoyo al Papa en su compromiso como peregrino de paz y reconciliación en Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
En manos del Papa León
La coloridísima obra llegó a manos de León en el vuelo de ida Roma-Argel, durante la tradicional ronda de saludos a los periodistas presentes en el avión. La entrega fue realizada por la periodista Claudia Torres, enviada de los medios vaticanos, quien explicó al Papa el significado de este regalo. León recibió el cartel con un «Thank you so much» y una sonrisa, intuyendo también él la importancia simbólica de esas líneas limpias y esos rostros imperfectos trazados por manitas procedentes de todas partes del mundo. Incluso de lugares marcados por conflictos, como Ucrania y Gaza.
La acogida del Bambino Gesù
Es bien conocida, de hecho, la gran labor realizada en estos tiempos de guerra por el Bambino Gesù, que, desde el primer bombardeo ruso en Kiev, ha acogido a más de 2 mil pacientes ucranianos en sus salas. Y otros 30 pacientes de la Franja de Gaza han sido ingresados en los últimos años en las distintas unidades, algunos con necesidad de cuidados altamente complejos.
El trabajo en la ludoteca, entre el intercambio y el esparcimiento
El dibujo para el Papa se realizó en la ludoteca del Bambino Gesù, punto de encuentro e intercambio donde se reúnen cada día pequeños y mayores, adolescentes en tratamiento o padres que acompañan a sus hijos. Allí se reúnen cristianos de diferentes confesiones, musulmanes y personas de otras religiones. En la ludoteca se juega, se charla y se disfruta, haciendo partícipes también a los hermanos y hermanas de los pacientes, gracias a la ayuda de educadoras profesionales que involucran a sus usuarios en proyectos y actividades centrados en los temas de la paz, el encuentro y la esperanza.
La idea, de hecho, es que, en una época marcada por el odio y la violencia, como siempre denunció León XIV, es importante sembrar en las nuevas —en este caso, muy nuevas— generaciones el deseo de ser «constructores de paz». Ellos, los niños del Bambino Gesù, creen de verdad que es posible derrotar la oscuridad del odio y su testimonio se ve reforzado por su fragilidad, que no les impide ser protagonistas.
«Nosotros, constructores de paz. ¡Estamos contigo, Papa León!», escriben en el dibujo para el Papa. Y adjuntan otros dibujos y otros mensajes, como el dirigido a ellos mismos, pero también a los adultos, para que «no se peleen». Mientras, Matilda anota algunos pensamientos en forma de poema: «La esperanza es una luz tenue en la oscuridad que pesa; es un sol invisible que cose el dolor es un llanto que florece en silencio, es un cielo que espera, incluso cuando nadie lo mira. Es el latido suave de un mundo que cree».
Crédito de la nota: Vatican News.

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