El sábado 26 de septiembre de 2026 se escribió una página importante en la historia del Vicariato Apostólico de Arabia del Norte. Después de dos años de intenso trabajo de preparación y de actividades de promoción llevadas a cabo por la oficina Missio-AVONA, la Pontificia Obra de la Infancia Misionera ha sido inaugurada oficialmente en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Doha, en Qatar.

«Más de ochenta niños, de entre 6 y 14 años, se han incorporado a la gran familia pontificia de los jóvenes misioneros, pasando a formar parte de una red mundial comprometida con vivir y dar testimonio de la fe mediante la oración, la participación y la solidaridad», escribe a la Agencia Fides el padre Marcus Fernandes, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y delegado de Missio-AVONA.
La solemne Misa de inauguración ha estado presidida por el vicario general, padre Ruben Berrameda, acompañado por el párroco, padre Paul Raj; el padre Rosario Colaco, O.F.M. Cap., recientemente nombrado director espiritual de la Infancia Misionera; y el padre Marcus Fernandes. El obispo Aldo Berardi, O.SS.T., vicario apostólico de AVONA, cuyo territorio comprende Baréin, Qatar, Kuwait y Arabia Saudí, se encontraba en Francia, su ciudad natal, con motivo del viaje apostólico del Papa León XIV. Aun así, quiso hacer llegar a la comunidad un mensaje de alegría, aliento y bendición, acompañado de la promesa de visitar pronto a los niños de Qatar.
Durante la homilía, el padre Marcus ha tomado como punto de partida la fórmula tradicional con la que comienzan las competiciones deportivas: «A sus puestos, listos, ¡ya!». A partir de ahí ha establecido un paralelismo con la vida espiritual y subrayó que el verbo «ir» expresa acción, impulso hacia adelante y una dirección concreta.

El delegado de Missio-AVONA ha invitado así a los niños y a toda la comunidad a vivir con entusiasmo y dinamismo su vocación misionera, anunciando a Jesús y su Evangelio no solo con palabras, sino sobre todo mediante el testimonio de la vida cotidiana.
Una misión que, como ha recordado, tiene sus raíces en los tres pilares de la Obra de la Infancia Misionera: rezar, ayudar y compartir. Es una llamada dirigida a los más pequeños, pero que implica a toda la comunidad cristiana, invitada a crecer unida en la responsabilidad misionera.
«Bajo la guía de un equipo de responsables entusiastas -ha dicho para concluir el padre Marcus-, esta realidad recién nacida ofrece unas bases prometedoras para que la Iglesia en Qatar pueda crecer y florecer también gracias al testimonio de sus jóvenes misioneros».
Crédito de la nota: Agencia Fides.

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