La misionera María Matos Lafuente, miembro de la Comunidad Misionera Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios comenzó su misión en Corea en 2011. Nacida en Cáceres y criada en Pozuelo de Alarcón, Madrid, recuerda la fiesta del Domund cuando era niña. Su comunidad misionera se estableció en Corea del Sur en 2006. La labor de esta misionera está volcada mucho en los jóvenes, sobre todo universitarios, y los adolescentes. Ahora la Iglesia coreana está preparando todo para la JMJ de Seúl 2027, por lo que hay mucho que hacer.
María, tras estudiar enfermería, con ganas de hacer algo por el mundo, sintió la vocación y se unió a esta comunidad de Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios. Sintió que Jesús la llamaba a dejarlo todo y entregarle su vida para compartir con los demás su experiencia de amor… y lo dejó todo.
Este año celebramos el centenario del Domund, del Domingo de la Propagación de la Fe, una colecta en la que todos – hasta el más pobre y los países africanos lo son y aún así celebran el Domund con generosidad – ayudan a todos, como los primeros cristianos, con la universalidad como bandera.
María Matos explica que su “primer recuerdo más grande sobre el Domund fue en la clase de religión del colegio. Recuerdo que nuestra profesora, que era una religiosa misionera de las Oblatas de María Inmaculada, siempre nos ponía algún vídeo de misioneros que vivían en otros países y nos contaba cómo era su vida y lo que hacían. No puedo decir que eso me llevó a plantearme ya la vocación misionera, pero sí que fue un primero momento donde se abrió mi horizonte a otros países y a personas que vivían y hacían cosas por los demás, especialmente en países pobres. Recuerdo que la vida de los misioneros me transmitía alegría, asombro y ganas de vivir muy grandes”.
Ahora, “ya con bastantes años de vida misionera, algo que me ha hecho volver al inicio de mi vocación y del llamado de Dios es un vídeo que ustedes hicieron para el Domund en el año 2016. Era la historia de ese niño que le pregunta a la abuela: ‘Y Dios, ¿qué hace frente al sufrimiento?’, y ella se queda en silencio y escribe en un cuadro que está pintando: ‘Te hizo a ti’. Me hizo reconocer mucho mi propio proceso de descubrir a Dios llamándome a esta vida misionera”. Da las gracias por toda la animación misionera que se lleva a cabo cada Domund y recuerda que siempre estamos unidos en la oración.
Crédito de la nota: OMPRESS.

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