El balance del terremoto de magnitud 7,7 que el sábado 15 de agosto sacudió Indonesia, en concreto la isla de Flores, ha ascendido a al menos 68 muertos y 213 heridos. Casi 13 000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Mientras tanto, continúan las operaciones de rescate en las zonas afectadas por los deslizamientos de tierra y que han quedado aisladas. Esta mañana se ha registrado una nueva réplica de magnitud 6,1 frente a la costa de la isla de Sumatra, a una profundidad de 29 kilómetros, según la agencia geofísica indonesia.
Preocupa la situación de los niños
Lo que más preocupa es, sobre todo, la situación de los más pequeños. Según Save the Children, más de 8.000 niños y adolescentes de la provincia de Nusa Tenggara Oriental se enfrentan a la interrupción de las actividades escolares y a riesgos cada vez mayores para su seguridad. Son más de 900 las viviendas dañadas por el terremoto y las numerosas réplicas. Por si fuera poco, entre las infraestructuras afectadas figuran al menos 87 colegios y 18 centros de salud. Además, el terremoto ha azotado a comunidades ya castigadas por la sequía relacionada con el fenómeno de El Niño y por los riesgos volcánicos asociados al monte Lewotobi, lo que ha agravado las consecuencias para la salud, la educación y el bienestar psicosocial de los menores.
«Los menores son los que corren mayor riesgo»
Save the Children, junto con la organización local CIS Timor, está evaluando las necesidades de las familias para poner en marcha las intervenciones de respuesta. Entre las prioridades señaladas por la organización se encuentran el restablecimiento del acceso a la educación y el apoyo a los medios de subsistencia de las familias. «Los niños se encuentran entre los más vulnerables», ha subrayado Fadli Usman, director de intervenciones humanitarias y resiliencia de Save the Children Indonesia, advirtiendo de que la respuesta inmediata deberá ir acompañada de intervenciones a más largo plazo para hacer frente a la pérdida de aprendizaje, la desnutrición, el trabajo infantil, los matrimonios precoces y otros riesgos relacionados con la protección de la infancia.
La movilización de Cáritas
Cáritas Indonesia ha movilizado la red humanitaria de la Iglesia católica en las diócesis afectadas por el terremoto, coordinándose especialmente con las de Ruteng, Labuan Bajo, Kupang, Maumere y Ende. Los voluntarios y los equipos diocesanos ya están trabajando para prestar asistencia a la población y llevar a cabo las operaciones de evacuación. Las parroquias están recabando información sobre las necesidades de las comunidades locales. Entre las necesidades más urgentes, Cáritas destaca el agua potable, los alimentos, el alojamiento y los kits de higiene, la asistencia sanitaria y el apoyo a las personas más vulnerables, en particular los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y las personas con discapacidad. La intervención sigue el principio «Una Iglesia, una respuesta», con el que, según ha explicado el director de Cáritas Indonesia, el padre Fredy Rante Taruk, se movilizan diócesis, parroquias, voluntarios y estructuras eclesiales para «responder de forma rápida y eficaz a la situación humanitaria» y hacer llegar la ayuda a las comunidades afectadas.
Crédito de la nota: Vatican News.

Más historias
El Papa: canto y música sintonizan el corazón con el de los hermanos y con Dios
“La misión nace del encuentro con Cristo y se expresa en el servicio”
La Feria de Cultura Católica en Seúl, una iniciativa piloto de cara a la JMJ 2027