24 julio, 2026

La ONU denuncia que los niños siguen siendo víctimas de la guerra en Sudán

Se agrava la crisis humanitaria en Kordofán septentrional. UNICEF da la voz de alarma por las graves repercusiones que tienen los combates en la infancia.

La reciente escalada de violencia en Al Obeid y sus alrededores ha vuelto a centrar la atención internacional en la crisis del Kordofán septentrional. Las noticias que llegan de la región son cada vez más alarmantes. Tanto es así que la agencia de las Naciones Unidas para la infancia ha denunciado el enésimo ataque contra la población civil.

El ataque al mercado de Al Obeid, en el que murieron dos niños y otros seis resultaron gravemente heridos, ha llevado a UNICEF a exigir que se respeten las normas internacionales para la protección de los más pequeños. «Proteger a los civiles, respetar las obligaciones previstas por el derecho internacional y permitir un acceso seguro, rápido y sin obstáculos a los niños y a las comunidades necesitadas», es el llamamiento lanzado por Sheldon Yett, representante de UNICEF en Sudán.

Ningún lugar es seguro

El conflicto en Sudán invade cada vez con más frecuencia las calles de las ciudades, convirtiendo los espacios comunitarios en lugares inseguros. «Los mercados nunca deberían convertirse en lugares de muerte y devastación», declaró el representante de Unicef en un comunicado de prensa, y añadió: «Este último ataque nos recuerda de forma cruda el número de víctimas mortales que el conflicto sigue causando entre los niños de todo Sudán. Los mercados son lugares donde las familias se reúnen para comprar alimentos, ganarse la vida y satisfacer sus necesidades básicas».

Los niños, las primeras víctimas

Son los niños quienes pagan el precio más alto, no solo con la muerte o con el sufrimiento provocado por las heridas que, al afectarlos en el cuerpo o en el alma, les acompañarán toda la vida. Lo que se ve especialmente mermado es su derecho a crecer: los ataques destruyen sus hogares, sus colegios y sus hospitales, y escasean los alimentos, el agua potable y los bienes de primera necesidad para su supervivencia. Cada vez más familias se ven obligadas a abandonar sus hogares, según informa Sheldon Yett, quien destaca que la grave inseguridad, los desplazamientos y las crecientes necesidades humanitarias están a la orden del día en las zonas afectadas por el conflicto. «A estas alturas, resulta difícil incluso prestar ayuda a la población civil —explica el representante de Unicef en el comunicado—, ya que los ataques a lo largo de las rutas de abastecimiento dificultan los desplazamientos del personal humanitario y el transporte de bienes esenciales, mientras que los riesgos para los trabajadores son cada vez mayores y limitan su acceso a algunas de las comunidades más necesitadas».

La UE pide un alto el fuego

La escalada del conflicto en Sudán, que se prolonga desde abril de 2023, está atravesando una fase aún más dramática con el uso masivo de drones. Los últimos ataques en Kordofán del Norte, entre ellos el bombardeo del mercado de Al Rahad, se producen en un contexto en el que ya se han registrado unas 400 000 víctimas y más de 14 millones de desplazados. Además, la concentración de refugiados en El Obeid está agotando las reservas de alimentos y agua, lo que ha llevado a la comunidad internacional —incluidos el G7 y la Unión Europea— a pedir un alto el fuego inmediato, denunciar las violaciones de los derechos humanos y adoptar sanciones para cortar la financiación del conflicto, entre ellas la imposición de la prohibición de importar oro de Sudán, el principal bien utilizado para financiarlo.

Crédito de la nota: Vatican News.