La Iglesia católica, desde hace mucho, desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la educación en Liberia, en particular en las comunidades rurales y más desfavorecidas. Los colegios católicos a menudo han sido lugares que han ofrecido estabilidad durante periodos de conflictos, desplazamientos e incertidumbres. Inspirada por esta herencia, y formada tanto por el ambiente familiar – crecida en una familia de educadores – como por el propio recorrido religioso, sor Philomena ha llegado a considerar la educación como una vocación y una misión.
Enraizada en la fe y en la historia
Sor Philomena entró en la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia, cuyo apostolado se concentra en la pastoral familiar a través de la educación y la formación de los niños. Inspirándose en el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret – Jesús, María y José – las religiosas se dedican a la promoción de la vida familiar cristiana, de la dignidad humana y del servicio a los miembros más vulnerables de la sociedad. Fundada en la oración, en la vida comunitaria y en el celo apostólico, la congregación trata de llevar el amor de Cristo a las casas, a los colegios, a las parroquias y a las comunidades. Además, las hermanas están comprometidas con los servicios sanitarios y en las actividades pastorales. Este carisma sigue guiando su compromiso en la construcción de escuelas sólidas desde el punto de vista académico, enraizadas espiritualmente y atentas a las exigencias de la sociedad, ha explicado sor Philomena.
Reforzar la educación católica en todo el país
«Como secretaria para la educación de la diócesis de Cabo Palmas, mis responsabilidades comprenden la supervisión de las escuelas católicas de toda la diócesis, el apoyo a los directores escolares y a los profesores y la garantía de que nuestros institutos respeten tanto los estándares educativos de la Iglesia como los nacionales. Este trabajo incluye la supervisión de las escuelas, la formación de los profesores, el apoyo a los programas didácticos y la colaboración con el Ministerio de la Educación y con los otros patrocinadores», ha explicado.
«Además trabajo en estrecha colaboración con los otros secretarios diocesanos para la educación presentes en el país para promover una visión unitaria de la educación católica en mi rol de coordinadora nacional. Juntos nos concentramos en fortalecer las estructuras de gobernanza, la mejora de la calidad de la enseñanza, la tutela de los menores y para garantizar que las escuelas católicas sean accesibles también para las familias con recursos económicos limitados», ha añadido.
Educación en un contexto difícil
Liberia sigue afrontando desafíos significativos en el sector de la educación a causa de los años de guerra civil, de las dificultades económicas y de las infraestructuras limitadas. Muchos colegios tienen que lidiar con estructuras inadecuadas, una carencia de profesores cualificados y una escasez de materiales didácticos. En las diócesis rurales como Cabo Palmas – mi diócesis de origen – estas dificultades están aún más acentuadas.
En medio de estas realidades, las escuelas católicas siguen siendo lugares de resiliencia. A menudo representan los únicos ambientes educativos estructurados a disposición de los niños que viven en las comunidades más remotas. A través del acompañamiento constante de los dirigentes escolares, programas de formación específicos para los profesores y la promoción de una educación centrada en el estudiante y fundada en valores, nos comprometemos para que la educación de calidad no sea un privilegio reservado a pocos, sino un derecho para todos.

La dignidad de los estudiantes
Una de las prioridades fundamentales de su trabajo es la promoción de ambientes de aprendizaje seguros e inclusivos. «La educación católica debe tutelar siempre la dignidad de la persona humana», ha afirmado.
Asimismo, ha explicado que la adopción de políticas sólidas de protección de menores, la formación de los profesores a una conducta ética y profesional y una atención particular a la educación de los niños más vulnerables, son de fundamental importancia. Más allá del ámbito escolar, sor Philomena trabaja con mujeres y niñas en las parroquias y en las comunidades periféricas, apoyando iniciativas que ayudan a las familias a mantener los propios medios de sustento. Cuando las familias reciben apoyo, los niños tienen más probabilidades de permanecer en el colegio y crecer tanto del punto de vista académico como del punto de vista humano y emocional.

Un futuro de esperanza
Cuando el sistema educativo es sólido y los niños reciben una buena educación, el futuro de Liberia puede ser mejor. Las escuelas católicas se encuentran en una posición privilegiada para contribuir a este objetivo, formando estudiantes que no sean preparados solamente desde el punto de vista académico, sino también firmemente enraizados en los valores morales y comprometidos con la promoción del bien común.
A pesar de las dificultades, sor Philomena afirma que mira al futuro con confianza: «Confío en un mañana mejor cuando veo la dedicación de los profesores, que con pocos medios a disposición han hecho todo lo posible para desarrollar el trabajo de la mejor forma posible». También da esperanza el entusiasmo de los jóvenes por ponerse al servicio de la comunidad, junto al compromiso de la Iglesia en el campo de la educación y de su misión evangelizadora.
Confiamos en la gracia de Dios y en la colaboración entre Iglesia y Estado, entre religiosos y laicos, entre comunidades locales y patrocinadores internacionales, y en todos aquellos que apoyan nuestro trabajo, para que la educación católica en Liberia pueda seguir siendo una luz para un futuro mejor. La Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia sigue su misión discreta pero profundamente transformadora de fe, educación y servicio compasivo a través de sus diferentes apostolados, leyendo los signos de los tiempos y respondiendo a ellos con amor.

Foto de grupo de los estudiantes de Our Lady of Fatima High School, ganadora de la competición nacional 2025.
Crédito de la nota: Vatican News.

Más historias
100 años del Domund. Así lo viven los misioneros: la misionera María Matos Lafuente desde Corea
Jóvenes músicos de los barrios populares de Buenos Aires cantan al Papa
En la ciudad china de Yiwu la Fiesta del Padre se convierte en ocasión para anunciar el Evangelio