Una vida «libre y sin miedo» en la que uno pueda ser «el arquitecto de su propio futuro», apostando por la formación y la autodeterminación económica». Es el sueño de los jóvenes centroafricanos a cuyo lado está comprometida, desde hace tiempo, la Fundación Magis, obra misionera de la Provincia Euro-mediterránea de la Compañía de Jesús, que en Bangui colabora con el Centro universitario católico.
El proyecto, sostenido por donaciones y financiado también por la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) con fondos del 8xmille, se dedica a la educación integral de jóvenes universitarios y de las personas más vulnerables, especialmente las muchachas.
«Magis lleva más de cinco años implicado a favor de los jóvenes en la República Centroafricana y antes, junto con el Servicio jesuita a los refugiados, también se ocupó de ellos, durante los enfrentamientos entre los años 2013 y 2015, sobre todo en la zona de Bambari, llevando a cabo siempre un esfuerzo de reconstrucción de la sociedad civil», tal como lo recuerda Sabrina Atturo, cooperante internacional de la realidad jesuita y responsable del proyecto en el país africano.
Estudio, desarrollo y pacificación
«Los jóvenes vienen de todo el país, algunos de ellos tienen dificultades económicas: Bangui se ha convertido en una ciudad cara dentro de una nación muy pobre, que ocupa el antepenúltimo lugar en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Por tanto, estos jóvenes necesitan apoyo», señala Atturo hablando de una realidad «en la que más de la mitad de la población vive con menos de un dólar al día». Por ello, la Fundación Magis apuesta por reforzar la formación, en la que participan «800 jóvenes cada año».
El Centro universitario católico, prosigue, «cuenta con una gran biblioteca de más de 3 mil 500 volúmenes, salas de estudio, conexión a Internet, para que los jóvenes puedan estudiar, concentrarse y compartir su formación escolar con sus compañeros».
«El proyecto Magis – explica – también ofrece cursos específicos de formación profesional, por ejemplo, de informática, mecánica, energía solar, corte y confección».
También se buscan acuerdos con empresas, para realizar prácticas y fomentar la integración en el mundo laboral, al tiempo que se promueve «la formación en liderazgo, con la idea de potenciar las habilidades de los jóvenes para que ellos mismos puedan convertirse en promotores de cooperativas y asociaciones».
La Fundación Magis también contribuye «al desarrollo y pacificación» del país a través de la formación de más de 350 jóvenes como educadores y voluntarios por la paz, recogiendo la invitación a resistir ante las dificultades del papa Francisco durante su viaje del 2015.
«Se están creando grupos de diálogo y reconciliación, de reinterpretación del conflicto, también para dar vida a realidades interconfesionales e interreligiosas que miran a la paz como único volante para construir una nueva República Centroafricana».
Las muchachas más vulnerables
El papa León XIV elevó sus oraciones por la comunidad del liceo Barthélémy Boganda de Bangui a la hora del Ángelus del pasado domingo, en señal de duelo por la muerte de al menos 20 personas tras la reciente explosión de un transformador eléctrico, mientras se celebraban los exámenes de bachillerato, y la aglomeración que se produjo entre los presentes.
En el país, «el sistema educativo sigue siendo frágil, muchas escuelas durante el período de la rebelión fueron saqueadas o destruidas, e incluso ahora –atestigua la cooperante de Magis– son lugares ocupados por los rebeldes». Además, «las muchachas siempre han permanecido al margen de la educación: las familias, con escasos medios de subsistencia, dan prioridad a la educación de sus hijos varones. Algunas son víctimas de abusos y explotación».
En una realidad así, el proceso de «acompañamiento» que Magis lleva a cabo para que cada niña «llegue a ser completamente independiente, centrándose en actividades generadoras de ingresos».
Crédito de la nota: Vatican News.
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