30 noviembre, 2022

Detener la violencia: una prioridad de la política y de la Iglesia en Nigeria

«La ola de violencia no cesa y está dejando de rodillas a la población». Así lo declara con preocupación el Padre Lawrence Emehel, Director para el Desarrollo de la Diócesis de Sokoto, que incluye, además del Estado de Sokoto, los Estados de Kebbi, Katsina y Zamfara, en Nigeria.

«Los bandidos en acción tienen varios orígenes. Algunos son pastores fulani locales que buscan venganza por los recientes asesinatos cometidos por grupos de agricultores durante los enfrentamientos entre estos dos grupos en la zona. Otros son fulani extranjeros que han acudido al rescate de sus “hermanos” que luchan contra las comunidades agrícolas. Han llegado a nosotros desde el Sahel, Burkina Faso, Mauritania u otras zonas. Luego hay una zona gris formada por bandidos locales que se han unido a Boko Haram y que aprovechan el vacío creado por la inseguridad generalizada».

El sacerdote continúa: «Los terroristas que utilizan la ideología islámica se insertan en el caos y llevan a cabo secuestros o exigen impuestos a los aldeanos, a los viajeros. Por supuesto, todos ellos profesan la religión islámica, pero por los testimonios que nos llegan de los secuestrados y liberados, no están especialmente interesados en ello y no actúan en nombre de la fe. Generalmente matan por venganza. O, cuando están huyendo del ejército que los persigue, por frustración incendian o disparan a los civiles que pasan por delante sin importarles quiénes son».

Ha habido mucha controversia en Nigeria por la inacción del gobierno a la hora de prevenir o limitar los enfrentamientos en muchas partes del país plagadas de focos de violencia en muchos estados.

«La respuesta del Gobierno a esta situación –señaló- es sin duda deficiente. No ha utilizado plenamente los recursos para reforzar la intelligence, contener el problema y buscar soluciones reales. La responsabilidad constitucional del gobierno es proteger la seguridad de la vida y los bienes de los ciudadanos y garantizar que su trabajo se desarrolle sin amenazas ni terrorismo. Se dice que la arquitectura de seguridad establecida por el gobierno también se está derrumbando debido a las divisiones étnico-religiosas de los responsables. Muchos de ellos proceden del norte y son musulmanes. Por supuesto, en la normalidad, esto no debería suponer ningún obstáculo para el buen gobierno, pero para ello debería haber mérito y competencia detrás de las decisiones de los dirigentes».

En este marco, la Iglesia católica, explica el sacerdote, no se queda de brazos cruzados. Se multiplican los llamamientos de obispos y representantes a la reconciliación y a una acción gubernamental más eficaz.

«El obispo católico de Sokoto, monseñor Matthew Hassan Kukah, es una de las voces que denuncian los graves riesgos que corre el sistema. Ha hablado con valentía a través de mensajes directos al Presidente de Nigeria, y sus intervenciones han provocado un amplio debate. A través de las Comisiones de Desarrollo, Diálogo y Ecumenismo, Educación y Desarrollo Agrícola, ha seguido fomentando las buenas relaciones entre la mayoría musulmana y la minoría cristiana de la zona. La Iglesia ha prestado apoyo a las comunidades afectadas por los enfrentamientos, y organiza encuentros entre mujeres musulmanas y católicas y entre jóvenes de las dos confesiones. Todas ellas, acciones destinadas a fomentar la convivencia pacífica y la inclusión».

Crédito de la nota: Agencia Fides.