13 julio, 2024

Padre Dario Dozio: ¿Es necesario partir lejos para ser misionero?

El padre Dario Dozio es un misionero italiano que nos comparte su reflexión sobre la reevangelización en aquellos lugares con comunidades cristianas que tradicionalmente han dado testimonio de su fe, pero que ahora se encuentran en crisis por falta de participación e interés.

«He pasado 30 años en Costa de Marfil como misionero. Los primeros 15 en la diócesis de Bondoukou, en una zona rural, con muy pocos cristianos. Ni siquiera tenía iglesia: celebraba la misa en una habitación o bajo un árbol de mango. Al volver a Italia me he encontrado con una Iglesia en estado de misión», dice el padre Dario Dozio, de la Sociedad para las Misiones Africanas, que ahora se encuentra en Feriole, en una casa de animación misionera en las afueras de Padua, en su país natal. La Agencia Fides le ha entrevistado con motivo de un reciente viaje que ha realizado a Costa de Marfil con un grupo de jóvenes que este año han hecho un viaje con el Centro Misionero Diocesano y que ahora se preparan para partir durante unas semanas a Kenia, Tanzania, Angola… «Hemos ido al este del país, donde pasé mis primeros 15 años en África: Abiyán, Bondoukou y Tabagne».

Se habla de una «Iglesia en salida», pero ¿hay que ir lejos para ser misionero?, reflexiona el padre Darío. «Estamos viviendo un cambio de época con muchos aspectos preocupantes: una grave crisis de fe, parroquias sin jóvenes, familias en grave desorden, seminarios vacíos… Nos encontramos con gente cada vez más pobre, la llegada de migrantes asusta, muchos están deprimidos, tienen miedo… Sin embargo, incluso esta situación presenta una oportunidad extraordinaria, parecida a la que experimenté en África: la belleza del primer anuncio. Si hoy muchos ignoran el Evangelio o se muestran indiferentes, tenemos el privilegio de poder contarlo con toda su frescura y novedad».

«Depende de nosotros encender en nuestros corazones la maravilla del encuentro con el Señor –continúa el misionero–. ¿Se nos ocurre una oportunidad mejor? En lugar de quejarnos o lamentarnos del pasado, preguntémonos: ¿cómo podemos alcanzarlo hoy? Liberémonos de miedos, de prejuicios, del “siempre se ha hecho así”. La Iglesia es un cuerpo vivo, ¡el Espíritu sigue actuando!».

«¿Es realmente imposible probar, intentar, inventar algo nuevo? ¿Proclamar el Evangelio en un lenguaje comprensible para todos, una liturgia que llegue al corazón de la gente, una fe atenta a los problemas de nuestro mundo? ¿Un laicado que se hace finalmente responsable? ¿Una fraternidad entre sacerdotes que manifieste la belleza de la fe? En resumen: tenemos la suerte de vivir en una época extraordinaria: la misión a kilómetro cero», concluye el padre Dozio.

Crédito de la nota: Agencia Fides