«Todos podemos denunciar casos de esclavitud»

vaticannews.va

02/12/19

La celebración del Día internacional para la abolición de la esclavitud, fue aprobada el 2 de diciembre de 1949, para conmemorar el aniversario del Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución ajena. Desde entonces, los números de este flagelo aún son alarmantes: 40.3 millones de personas en todo el mundo son víctimas de la esclavitud moderna, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los más afectados, de manera desproporcionada, son mujeres y niñas, que representan 71 por ciento del total, casi 29 millones. Del total de víctimas, un 25 por ciento son menores, alrededor de 10 millones.

El término de esclavitud moderna se utiliza como una expresión que abarca diversas prácticas como el trabajo forzoso y el matrimonio forzado. Con ella, se hace referencia a situaciones de explotación en las que una persona no puede rechazar o abandonar debido a amenazas, violencia, coerción, engaño o abuso de poder. Si bien el trabajo infantil no entra dentro del término de esclavitud moderna, normalmente suele relacionarse con ella.

Los informes preparados por organismos de Naciones Unidas y las ONG demuestran aún la persistencia de antiguas formas de esclavitud que subsisten al amparo de creencias y costumbres tradicionales. Dichas formas son el resultado de una discriminación arraigada contra los grupos más vulnerables de la sociedad, como las personas consideradas de casta inferior, las minorías tribales y los pueblos indígenas.

Según la meta número 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que promueve el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos no podrán alcanzarse a menos que se intensifiquen los esfuerzos para eliminar la esclavitud. Por ello, es necesario adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados.

«En especial, envío un llamado a los gobiernos para que enfrenten con decisión las causas de esta plaga y protejan a las víctimas. Pero todos podemos y debemos colaborar denunciando los casos de explotación y esclavitud de hombres, mujeres y niños. La oración es la fuerza que sostiene nuestro compromiso común», con estas palabras del 10 de febrero de 2019 el Papa hacía un llamado a la comunidad internacional para abolir este flagelo que afecta a los más vulnerables de la sociedad.

Fuente: vaticannews.va

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *