16 agosto, 2022

La educación, la salud y el cuidado del medio ambiente, entre las prioridades de los misioneros en Keniago

"Estamos haciendo todo lo posible para ayudar a nuestra gente en medio de los muchos desafíos diarios, Dios nos da fuerza y valor para seguir adelante", escribe a la Agencia Fides el P. Auracio Eyram Tegbui, sacerdote de la Sociedad para las Misiones Africanas (SMA) desde Ghana.

“Nuestra parroquia de San Pedro cuenta con unos 34 destacamentos en los que servimos el padre Biro Junior, de la República Centroafricana, y yo”, continúa el misionero, de origen togolés, que trabaja en el pueblo de Keniago, situado en la región de Ashanti, diócesis de Obuasi.

En un contexto social cada vez más agravado por el aumento de la inflación, los misioneros intentan aportar su ayuda allí donde es posible.

“En primer lugar, tratamos de llevar a cabo nuestro ministerio celebrando la misa todos los días con los fieles, tratando de satisfacer las necesidades de trabajo de los habitantes, que son en su mayoría agricultores. Además, debido al gran número de pueblos de los alrededores, no podemos decir misa los domingos en todos ellos, así que vamos durante la semana, visitamos a los enfermos en sus casas, rezamos con ellos, damos la comunión, escuchamos confesiones”.

El padre Tegbui explica que la mayoría de la población es analfabeta y no ven la necesidad de animar a sus hijos a estudiar. Otros que desean hacerlo no tienen la posibilidad económica y renuncian a ello para trabajar.

“Todo esto afecta al desarrollo de los pueblos en los que realizamos nuestra labor, pero intentamos ayudarles a entender el valor de la educación y a cuidar el entorno en el que viven”.

Las escuelas de Kenia fueron construidas por los primeros misioneros y ahora están a cargo del gobierno. “Nosotros, los SMA, estamos actualmente a cargo de una de las escuelas primarias, donde la mayoría de los estudiantes vienen a recibir educación gratuita, ya que la mayoría no puede pagar las cuotas. Además, como no tenemos medios de transporte, ayudamos a los enfermos a llegar a los hospitales y a menudo ocurre que las mujeres embarazadas dan a luz en nuestro coche antes de que lleguemos. Nuestro autobús escolar se convierte en el principal medio de transporte para todos, incluso para llevar los féretros al cementerio después de las misas de funeral, o para actividades comunitarias, retiros, talleres, en algunas de las estaciones periféricas”.

“En las zonas rurales – concluye el misionero – intentamos ayudar en la resolución de los conflictos que se producen dentro de las comunidades, entre familias o parejas, incluso entre miembros de la iglesia”.

Según el Servicio de Estadística de Ghana, la inflación en el país ha subido al 27,6%, alcanzando el pico más alto de los últimos 18 años, seguido de un imparable aumento de los precios. Según los datos disponibles, los bienes importados han crecido más rápido que los producidos localmente. En mayo de 2022, los costes de los alimentos aumentaron un 30,1% inter-anual, registrándose los mayores incrementos en el agua, los aceites y los cereales, estos últimos importados de Rusia. El transporte, que incluye el combustible, registró un aumento de precios del 39,0%, mientras que la vivienda, que incluye el agua, la electricidad y el gas, registró un aumento del 32,3%. Al mismo tiempo, el cedi ghanés, la moneda local, ha seguido depreciándose.

Crédito de la nota: Agencia Fides.