28 noviembre, 2022

Encuentro entre generaciones: proyectos para la Casa Común

Fue una oportunidad única de debate y diálogo para encontrar estrategias holísticas contra el cambio climático y construir un futuro sostenible. Así fue la experiencia de la quinta «Jornada de Reflexión Laudato si'» (Laudato si’ Reflection Day) que impulsó a organizaciones católicas, movimientos ecologistas, jóvenes y adultos para unir fuerzas a fin de proteger la Creación.

El encuentro tuvo lugar en mayo de este año, pero los frutos de ese diálogo sin fronteras, prejuicios y temores siguen creciendo ante nuestros ojos. El mitin, titulado «Dos generaciones, un viaje», fue organizado por la Alianza Europea Laudato si’ (ELSiA) – European Laudato si’ Alliance– y contó con la presencia de testigos de alto nivel como Amy Woolam Echeverria, coordinadora internacional para la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación y responsable de la Ecology Taskforce, el grupo de Trabajo de Ecología de la Comisión Vaticana Covid-19, así como Monika Skadborg, embajadora del Pacto europeo por el clima en Dinamarca.

Pero los verdaderos protagonistas de la Jornada de Reflexión de este año fueron, más que nunca, los proyectos de sostenibilidad ambiental y las prácticas transformadoras que la encíclica del papa Francisco está inspirando en diferentes regiones del Planeta.

Cinzia Verzeletti, coordinadora de ELSiA, explicó cómo los temas tratados fueron el viaje, entendido como un itinerario orientado al cambio, y las propuestas del Año Europeo de la Juventud: el derroche de alimentos y la comida rápida, la moda sostenible y la moda rápida (fast fashion), las acciones para la protección de la Creación y de la biodiversidad.

«Pude constatar con mis propios ojos –comentó Cinzia Verzeletti– cómo los jóvenes pueden ser el verdadero motor de la conversión ecológica que nos pide el Papa. Ellos representan una gran posibilidad para el futuro y también para el presente». De hecho, como dice Francisco: «Los jóvenes representan el futuro: es importante que no se dejen atrapar por la mentalidad nociva de lo provisional y que sean revolucionarios por su valor para buscar un amor fuerte y duradero, es decir, para ir a contracorriente».

Sitio web oficial del movimiento “Slow Food”

El diálogo entre generaciones en el movimiento «Slow Food»

La Jornada de Reflexión Laudato si’ también puso de relieve cómo actuar juntos, o más bien «conectarse» para intentar dar respuestas a problemas comunes, lo que puede convertirse en una oportunidad para el intercambio intergeneracional. Existe un movimiento, de hecho, que desde hace años registra una eficaz y fructífera colaboración entre jóvenes y adultos: se trata de Slow Food International. Es un grupo transversal que actúa a nivel mundial y se preocupa por promover el derecho de cada persona a la alimentación, entendido no sólo en su sentido más estricto vinculado a la alimentación y a la subsistencia, sino también como vehículo de bienestar, relaciones y valores éticos.

La afinidad de los objetivos de Slow Food con los temas propuestos por la encíclica sobre el cuidado de la Casa Común fue inmediata y en el proyecto se pueden encontrar muchas acciones concretas que apoyan las indicaciones entregadas por el papa Francisco en la Laudato si’: desde la relación directa con la producción local de alimentos hasta la invitación a practicar políticas justas y solidarias en la determinación de los costos de los alimentos.

Marta Messa, responsable de la oficina europea de Slow Food en Bruselas, ha explicado cómo desde hace tres años el objetivo de la asociación es defender y promover la biodiversidad alimentaria, así como educar e inspirar a los ciudadanos para que apoyen mejores políticas agrícolas en los sectores público y privado, por lo que muchas comunidades recién nacidas de la Laudato si’ se han dirigido también a Slow Food para formarse con el deseo de volver a la tierra y cultivarla, sin explotarla, con técnicas y métodos completamente ecológicos.

La encíclica sobre el cuidado de la Casa Común también aborda el tema de la alimentación al final del día a través de profundas reflexiones sobre los problemas sociales y ambientales que se entrecruzan con ella: desde el acceso al agua potable hasta los problemas de la pesca y la agricultura intensiva.

En consonancia con lo que indica la Laudato si’ en el párrafo 129, en el ámbito de la diversificación productiva y la creatividad empresarial, Slow Food promueve de muchas maneras un enfoque sostenible de la alimentación a través de la recuperación de las tradiciones de los diferentes pueblos y el contraste con la «aceleración», como la define el Santo Padre, de un mundo que, en cambio, nos pide que reduzcamos el ritmo de producción.

Marta Messa también destaca lo mucho que la gente está perdiendo su conexión con la comida y las tradiciones locales asociadas a ella, una tendencia cuyo contraste no requiere necesariamente una regresión, sino una recuperación de la relación entre la nutrición y los vínculos sociales.

En conclusión, Marta Messa reiteró que «el cambio ecológico no puede producirse si sólo cambian los consumidores o si se produce una gran transformación. Todos tenemos que cambiar, empezando por nuestros gestos cotidianos». Una transformación que, como atestiguan concretamente todos los proyectos narrados y surgidos a partir de la Jornada de Reflexión, comenzó con pequeñas comunidades, acciones sencillas y todas las personas inspiradas por el deseo de establecer una relación sana y recíproca entre el hombre y el medio ambiente.

Crédito de la nota: Vatican News.