Tradición y cultura: «Día de muertos»

04/11/19

vaticannews.va

En México, la conmemoración a los Fieles Difuntos da paso a una tradicional celebración llena de color y simbolismos, de tradición y cultura, que muestra la fe, el amor y la esperanza de las personas ante la muerte de algún ser querido. Esta tradición ha sido reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Debe aclararse que este festejo no es «un culto satánico» o algo relacionado con un «culto a la muerte». La celebración del Día de Muertos tiene sus raíces en el mundo prehispánico, en el que se creía que los difuntos iban al Mictlán. Para llegar a ese lugar debían hacer un largo y difícil viaje, por lo que requerían ser enterrados con objetos esenciales para su viaje. De acuerdo con la tradición, en estas fechas las almas visitaban el mundo terrestre, y una ocasión para ofrendarles de alguna manera especial.

Con la llegada de la población europea y con los misioneros, este ritual sufrió un proceso de inculturación. La fiesta del dios del inframundo se unió junto con la celebración de los difuntos, que ya se conmemoraba en la Iglesia en la fecha que hoy conocemos. Al ver aquellas tradiciones y ritos prehispánicos, los misioneros optaron por una inculturación, dando un giro al significado de las ofrendas y de algunos ritos.

Entre los elementos que hasta hoy permanecen en estas ofrendas aparecen los famosos «cráneos», hechos de chocolate o de azúcar, que recuerdan a la muerte como un paso inevitable de lo terrenal a lo místico. También encontramos el tradicional pan de muerto, único en estos días. Igualmente encontramos la flor de cempasúchil, elemento que indicaba a las almas el camino de ida y vuelta entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

En estas ofrendas no puede faltar la foto del familiar o ser querido que ha fallecido. En la misma ofrenda se colocan alimentos que el difunto gustaba en vida. Como en otros lugares del mundo, algunas personas van a los cementerios para arreglar las tumbas y llevar flores.

Al respecto de la muerte, el papa Francisco afirmó en 2014: «el recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonios de confiada esperanza, arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, puesto que el hombre está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización están en Dios».

Fuente: vaticannews.va

 

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