22 febrero, 2024

A la espera del Papa en Mongolia: Historia, amigos y esperanzas en la «Casa de la Misericordia»

La cita está fijada para el lunes 4 de septiembre a las 9.30 de la mañana, en el último compromiso público de su Viaje Apostólico a Mongolia antes de la ceremonia de despedida, el papa Francisco se reunirá con los agentes de la caridad, y en ese contexto -como indica el programa de la visita papal- inaugurará la «Casa de la Misericordia». Un final de viaje sugestivo y elocuente: la estructura que inaugurará el Papa puede considerarse prenda y emblema de la caridad que mueve y anima la presencia y la vida de la pequeña comunidad católica en tierra mongola. Al servicio y por el bien de todos, empezando por los más frágiles.

Mientras se trabaja para completar la estructura de cara a la inauguración, el proyecto también ayuda a captar la fecundidad de la cooperación misionera en beneficio del anuncio del Evangelio y el apoyo a las obras de caridad. La Casa de la Misericordia que inaugurará el papa Francisco ha tomado forma gracias a la intuición de los líderes de la Iglesia local, apoyados también por la ayuda concreta de la dirección nacional de las Obras Misionales Pontificias australianas, conocida como Catholic Mission.

El proyecto comenzó en 2019, fue entonces cuando el Prefecto Apostólico de Ulán Bator (y ahora Cardenal) Giorgio Marengo, consultando también a los misioneros, tuvo la intuición de abrir un centro social para cuidar y asistir a mujeres y menores víctimas de la violencia doméstica.

El Cardenal Giorgio Marengo

La intuición se ha desarrollado desde entonces, y la Casa de la Misericordia se ha convertido, según las intenciones de todos los implicados en el proyecto, en un lugar acogedor donde las personas con problemas y vidas heridas pueden encontrar atención, consuelo y paz.

El emplazamiento de la naciente Casa de la Misericordia se encuentra en un complejo escolar en desuso, perteneciente antiguamente a las Hermanas de San Pablo de Chartres, en el distrito urbano de Bayangol.

La estructura tiene tres plantas, más un sótano, y se convertirá no sólo en un refugio temporal para mujeres y menores obligados a huir de sus hogares por los malos tratos sufridos, sino también en un puesto de primeros auxilios para atender a personas sin hogar que hayan sufrido heridas o lesiones en las circunstancias de su vida en la calle. La mayoría de las personas sin hogar no están registradas en el sistema nacional de salud y, por tanto, no tienen acceso a la atención en los centros sanitarios públicos. Los asesores y voluntarios también tratarán de fomentar el restablecimiento de contactos entre las personas sin hogar y sus familias de origen, para iniciar procesos de reconciliación familiar. Además, la Casa de la Misericordia servirá de albergue temporal para los inmigrantes que lleguen a la ciudad sin ningún punto de referencia (familiares amigos) que pueda prestarles un apoyo inicial. Los responsables de la Casa trabajarán en coordinación con la policía local, los trabajadores sociales y los centros sanitarios del distrito.

En los últimos días, una delegación de las Obras Misionales Pontificias de Australia ha visitado Ulán Bator y ha elaborado un informe repleto de datos que ayudan a comprender cómo los servicios ofrecidos por la Casa de Misericordia responderán de forma concreta y fuera de toda abstracción a las emergencias y problemas que acucian la vida cotidiana de la población local.

El distrito de Bayangol, uno de los nueve distritos de Ulán Bator, está situado en la parte central de la ciudad y cuenta con una población de más de 150 mil personas. El distrito se caracteriza por un contexto social y económico variado, en el que coexisten y se mezclan modos y condiciones de vida más tradicionales con rasgos más relacionados con la modernización urbana. Bayangol es también un punto tradicional de desembarco de inmigrantes de la Mongolia rural, atraídos por las oportunidades y servicios de la ciudad.

En cuanto a la vivienda, también en el distrito de Bayangol conviven bloques de apartamentos y casas unifamiliares con complejos de viviendas de lujo y campamentos formados por gers (yurtas), las tradicionales tiendas mongolas.

Construcción de la Casa de la Misericordia

En el distrito de Bayangol, como en el resto de Mongolia, la brecha socioeconómica entre ricos y pobres ha aumentado en los últimos años. Una brecha que se refleja en los graves desequilibrios en el acceso a la educación, la sanidad y otros servicios básicos.

El sistema sanitario ha mejorado en los últimos años. El gobierno presta servicios sanitarios gratuitos a los ciudadanos. Aún quedan problemas por resolver, relacionados con la escasez de personal y la limitación de recursos. Problemas que se ven agravados por la población de miles de personas sin hogar (al menos 7 mil) concentradas en los distritos centrales.

Según datos publicados por organismos internacionales, en 2021 la tasa de pobreza en Ulán Bator era del 27,4% y la de desempleo del 9,6 por ciento. Mientras que la concentración media de partículas (PM2,5) era tres veces superior al límite indicado como perjudicial para la salud por la Organización Mundial de la Salud.

Crédito de la nota: Agencia Fides.